Oí las alarmas el día de Navidad Su viejo, familiar carols el juego, Y salvaje y dulce La repetición de las palabras ¡De la paz en la tierra, good-will a los hombres!
Y pensado cómo, como había venido el día, Los campanarios de una iglesia de toda la cristiandad Había rodado adelante La canción intacta ¡De la paz en la tierra, good-will a los hombres!
Hasta, sonido, cantando en su manera El mundo giró a partir de noche al día, Una voz, un carillón, Un cantar sublima ¡De la paz en la tierra, good-will a los hombres!
Entonces de cada boca negra, maldita El cañón tronó en el sur, Y con el sonido Los Carols se ahogaron ¡De la paz en la tierra, good-will a los hombres!
Y en la desesperación arqueé mi cabeza; “No hay paz en la tierra,” I dicho; 'Para el odio es fuerte, Y de imitación la canción ¡De la paz en la tierra, good-will a los hombres! '
Entonces pealed las alarmas más ruidosamente y profundamente: El 'dios no es muerto; ¡ni doth él duerme! El mal fallará, La derecha prevalece, ¡Con paz en la tierra, good-will a los hombres! '
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